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oct 16

Razones ocultas por las que frecuentemente comemos demasiado

Razones ocultas por las que frecuentemente comemos demasiado

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Comer demasiado en forma habitual puede deberse a razones ocultas…

Es natural y comprensible que de vez en cuando,  al preparar en casa nuestro plato favorito, al concurrir a una reunión social o al ir a nuestro restaurante preferido, comamos en exceso, repitiendo varias porciones adicionales de aquello que nos gusta, a pesar de ya no tener hambre. Sin embargo, existen muchas personas que no solo comen demasiado ocasionalmente, sino que lo hacen en forma  habitual sin razón aparente y sin darse cuenta.

Las razones de comer demasiado son variadas, que pueden ir desde el no tener nada que hacer o por malos hábitos, hasta por la soledad, la tensión, el dolor, el estrés o la baja autoestima. No siendo éstas las únicas.

Son estos factores los que -según nuestra forma de ser- nos afectan en diferentes grados, llevándonos comer en exceso en forma habitual, haciendo que acumulemos kilos demás, cayendo en el sobrepeso u obesidad.

Además de afectar nuestra imagen y autoestima -que son importantes-, existen probadas razones que el sobrepeso afecta nuestro estilo de vida y aumenta notablemente nuestros riesgos de enfermedades mortales, tales como afecciones cardiacas, accidentes cardiovasculares, diabetes y cáncer, por lo que los médicos dan permanentes recomendaciones a fin de evitar el exceso de peso.

Es por ello que es necesario y muy beneficioso el controlar el hábito de comer grandes cantidades de alimentos en cada comida. Un paso firme para este control es comenzar por descubrir los motivos ocultos que están detrás del comer demasiado.

Las causas ocultas de comer demasiado son múltiples y heterogéneas, pudiendo ser -entre otras-, de carácter biológico, por dolor emocional, por estados de crisis personal, por desconocimiento sobre el proceso de alimentación, por experiencias de infancia y/o por factores de entorno ambiental relacionados con la comida.

Factores biológicos

Algunas investigaciones muestran que existe cierta incidencia genética  en familias -padres o hermanos- en la tendencia a comer en exceso, siendo los responsables de estos atracones. Nuestro cerebro también está involucrado entre las causas de comer en exceso cuando no envía un correcto mensaje de saciedad y plenitud, originando el comer demasiado. Un bajo nivel del neurotransmisor llamado serotonina, también puede ser una de las razones para comer en exceso.

Si este fuese tu caso, en lugar de lamentarte o justificar tus comilonas, lo más práctico para enfrentar las causas biológicas es ser proactivo. Toma acción para evitar comer en exceso y cocina (o pide que cocinen) una menor cantidad de alimentos en casa. A su vez expulsa de tu alacena y de tu refrigerador toda comida chatarra, dulces postres y bebidas azucaradas y reemplázalas por frutas, vegetales frescos y alimentos saludables bajos en calorías. De ese modo, si aún sientes hambre después de comer, comerás frutas y alimentos bajos en calorías, pues no tendrás otra alternativa.

La mejor forma de evitar las tentaciones es desterrándolas de casa. No compres comida chatarra ni alimentos en exceso, compra solo lo justo. Es la mejor forma de enfrentar a los genes y así poco a poco se te irá haciendo hábito y después lo harás en forma natural.

Dolor emocional

El comer en exceso es una forma de autoprotección que usamos para eludir o aliviar las emociones dolorosas que nos afectan, tales como el estrés, el enojo, la depresión, la tristeza, el desamor, la ansiedad, la preocupación, la soledad o cualquier crisis. Las personas lo hacen porque después de comer se sienten aliviadas, especialmente si comen alimentos grasos y/o con alto contenido de azúcar.

El dolor emocional y el estrés hacen que la glándula suprarrenal  libere cortisol, generando un aumento del hambre. Lo mejor en estos casos es poner distancia del lugar donde podemos comer en exceso y compulsivamente. Simplemente puedes salir a caminar o enfocarte en disfrutar alguna actividad que te guste y quite de tu mente el estar pensando en ingerir comida.

Desconocimiento sobre el proceso de alimentación

Muchas veces, cuando deseamos perder peso, recurrimos a saltarnos una comida. Es lo típico cuando después de una comilona del día anterior el sentimiento de culpa nos lleva saltarnos una comida al día siguiente. Eso nos produce una sensación satisfactoria de logro, pues sentimos como un “éxito” el haber “compensado” el exceso incurrido.

Sin embargo, este “logro” es contraproducente, sobre todo si lo que nos saltamos es el desayuno, ya que eso afecta nuestro metabolismo y el menor consumo de calorías al inicio del día se vuelve contra nosotros.

Las personas tenemos una tendencia natural a comer más después de saltarnos una comida. Eso aumenta la probabilidad de comer en exceso en la  siguiente comida para compensar la omitida, más aún si estamos deprimidos.

Bajo ninguna circunstancia son aconsejables estos episodios de comer mucho y después no comer nada. Lo mejor es comer con regularidad en la cantidad saludable y las horas según tu propio estilo de vida. Un dietista o tu propio plan de dieta -si es que lo tienes-, te puede ser de guía y de mucha ayuda. El comer pequeñas porciones con mayor frecuencia durante el día puede definitivamente ayudarte a evitar el comer demasiado.

Experiencias de infancia

Experiencias de infancia que producen recurrencias emocionales negativas también pueden llevar a las personas a tratar de aliviarse comiendo compulsivamente en exceso. En estos casos adermás de ser aconsejable buscar apoyo profesional para superar esas experiencias no gratas, paralelamente puedes tomar acción y buscar mantenerte tranquil@ y relajad@, tomando iniciativas para desarrollar actividades creativas que mantengan tu mente ocupada y alejada del hábito de comer demasiado.

Entorno Ambiental

El profesor PhD Brian Wansink, de la Universidad de Cornell, autor del Best Seller “Comiendo sin pensar: Por qué comemos más de lo que pensamos”, basándose estudios en laboratorios, restaurantes, hogares, cines y centros comerciales, muestra cómo la psicología y el entorno de alimentos influyen cuando la gente come.

Por ejemplo, aunque puede parecer que no es un factor trascendente, se ha determinado que existe una tendencia a comer más cuando uno se encuentra en un ambiente tenue que cuando estamos en un ambiente bien iluminado. Entonces, si tenemos tendencia a comer demasiado, es aconsejable tener cenas con la mayor iluminación posible. Las cenas románticas de a dos con velas, hazlas solo de vez en cuando.

Un aspecto en relación al entorno para evitar comer demasiado es organizar el almacenamiento de nuestros alimentos de modo tal que los más saludables sean los que queden más expuestos a nuestro alcance visual; poniendo al fondo y no visibles aquellos que contienen dulces y grasas (mejor si no los compramos).  De ese modo, los alimentos saludables se harán tres veces más propensos a comer. Esconder las bebidas gaseosas y jugos procesados (o evitar su compra) y poner en su lugar agua al alcance de la mano. Mantener una jarra o botellas de agua en la cocina, el comedor, el auto, el bolso, en la oficina, etc.

En casa, en un restaurante o en un bar, los vasos cortos y anchos pueden llevarnos a beber más que si tomamos en vasos delgados y altos, por lo que es mejor usar estos últimos.

El comer mientras vemos la televisión hace que no nos demos cuenta de la cantidad de alimentos que estamos ingiriendo. El simple acto de apagar el televisor mientras comemos puede hacernos bajar en firme entre 0.5 y 1 kg. por mes ya que así se reduce nuestra tendencia inconsciente de comer demasiado. Haz la prueba.

Asimismo, algo tan simple como cambiar el tamaño del plato de 12” a uno 10”, puede generar una disminución significativa en tu cintura. Los estudios muestran que comemos tanto con nuestros ojos como con nuestra boca, por lo que es probable que nos sintamos igualmente satisfechos con un plato de 10” que con uno de 12”. El mismo efecto se produce con los cubiertos que usas. Un estudio halló que usar una cucharita de té en lugar de una cuchara de postre hace que automáticamente la gente coma un 14% menos de calorías.

Aunque sea difícil de creer, los colores también tienen un efecto sobre el apetito. Investigadores de la Universidad de Winnipeg, hallaron que servir la comida en un plato azul, poniendo un mantel azul en su mesa o comer en una habitación azul hace que se reduzca automáticamente la cantidad que uno come.

Entonces, en general, será muy positivo como autoayuda el que controlemos el estrés, adoptemos un plan de alimentación saludable, observemos nuestra calidad de sueño, practiquemos alguna actividad física, nos ocupemos en actividades creativas y controlemos nuestro entorno relacionado con los alimentos, evitando y reduciendo así el hábito de comer demasiado.

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